Menschliches, Allzumenschliches

Un concurso de escupitajos le cuesta la vida a un suizo
ZURICH, Suiza (Reuters) - Un hombre falleció al caerse del balcón de su hotel durante una competencia de escupitajos con un amigo, informó el martes un periódico suizo.
El diario Blick dijo que el joven, de 29 años, tomó carrera desde el interior de su habitación para escupir más lejos, pero perdió el equilibrio y se precipitó a la calle desde una altura de 6,4 metros.
El hombre, que murió en el hospital, sugirió el concurso cuando, junto con dos amigos, volvía de madrugada de la discoteca de su hotel en Cadempino, en el cantón suizo de Ticino, donde se habla italiano.
Uno de sus amigos se fue a dormir, pero los otros dos decidieron ver quién escupía más lejos desde el balcón de la habitación.

May 14th, 2008 by maria.ines.ekman | 1 Comentario »

En tiempos como éstos

aynPuesto que no existe tal entidad conocida como ‘el público’, ya que el público es meramente una cantidad de individuos, la idea de que ‘el interés público’ va por encima de los intereses y derechos privados sólo tiene un significado: que los intereses y derechos de algunos individuos tienen prioridad sobre los intereses y derechos de los demás.

La minoría más pequeña del mundo es el individuo… Aquellos que niegan los derechos individuales no pueden pretender además ser defensores de las minorías.

¿Cuál es el principio básico, el esencial, el crucial, que diferencia libertad de esclavitud? Es el principio de acción voluntaria frente a la coerción física u obligatoriedad.

Toda interferencia gubernamental en la economía consiste en conceder un beneficio no ganado, extraído por la fuerza, a algunos hombres a expensas de otros.

¿Por qué siempre nos enseñan que lo fácil y malvado es hacer lo que queremos y que debemos disciplinarnos para reprimirnos a nosotros mismos? Es la cosa más difícil del mundo: Hacer lo que queremos. Y necesita del más elevado tipo de coraje. Quiero decir, lo que realmente queremos.

Hay solo un derecho fundamental (todos los otros son sus consecuencias o corolarios): el derecho del hombre a su propia vida. La vida es un proceso de autosustento y acción autogenerada; el derecho a la vida significa el derecho a ocuparse en el autosustento y la acción autogenerada lo que significa que la libertad es tomar todas las acciones requerida por la naturaleza de un ser racional para el sustento, el fomento, la satisfacción y el disfrute de su propia vida.

Si viese usted a Atlas, el gigante que sostiene al mundo sobre sus hombros, si usted viese que él estuviese de pie, con la sangre latiendo en su pecho, con sus rodillas doblándose, con sus brazos temblando pero todavía intentando mantener al mundo en lo alto con sus últimas fuerzas, y cuanto mayor sea su esfuerzo, mayor es el peso que el mundo carga sobre sus hombros- ¿Qué le diría usted que hiciese?…[…]…Que se rebele.

 Ayn Rand

April 24th, 2008 by maria.ines.ekman | Sin comentarios »

Silencio

Tiene sentido después del descanso de Semana Santa, pero para mí resultan ya demasiadas las mañanas despertando con esta sensación de ser escupida a los días hábiles con agenda programada. Desde la alarma, cada paso va dibujando inmediatamente alrededor cronogramas, check in de tareas cumplidas y recordatorios de cosas por hacer; tanto orden quiere convencerme de que nada puede salir mal, y que, victoriosa, podré luego retirarme al ocio, pero en verdad ese orden solapa el desgaste de la rutina que escapa a ratos en mi tono de voz o en la lentitud de mis reacciones. Me gana el desgano y me dejo activar, para mi horror y sorpresa, químicamente. Un chocolate a media mañana para alcanzar el mediodía, relax a la tarde para aceitar motores, y una dosis de sudor y movimiento en la noche para garantizar el buen sueño, que a veces no llega –es justo decir-. Ese orden habitado de comandos y altibajos fisiológicos me libera de la capacidad de pensar o sentir: no leo, no escribo, no dudo, cuestiono o analizo. La queja, en cambio, sale fácil a los labios: válvula de presión, supongo. Mientras tanto, silencio. Divorciada de la palabra, como dice la canción. En afán de espiarme a mí misma, a veces me detengo para escuchar el susurro de los hilos que se tejen dentro, y sólo puedo rescatar frases sueltas, unas con sentido, otras sin articulación posible; letras de canciones gravitan perpetuamente en la ligereza que da la autoría ajena, como un fondo que dispone alguien que no parece muy interesado en hacer su trabajo, como el dj que ameniza la fiesta de un manicomio. De resto, no hay nada rescatable. Mis frases zozobran sujetas a restos de discursos que se arman, presumo, en sueños. Gritan y demandan el paso a una realidad codificada en las últimas hojas de un cuaderno, aquí en el blog, incluso en la servilleta de una reunión cualquiera. Exigen extremidades que las hagan consistentes, afirmaciones que las hagan coherentes, nuevas ideas que las hagan crecer, crecer e independizarse de ese mar insalubre donde ataron sus primeras palabritas. Pobres frases mías. Juntas añoramos un pasado de discursos potenciales –no distante- en que había montañas y valles, océanos y ríos de palabras generadas por ese eficaz teleprompter que eran mis observaciones de la realidad. Apiladas sin orden aparente, mis palabras se buscaban entre ellas y, gracias a un mecanismo interno, quizá químico también, letras de canciones, besos, dudas y sueños las ayudaban a encontrarse y hermanarse, mano a mano, para decir tantas estupideces y sin sentidos, para articular discursos que me dieran forma. Ahora parecen piezas sueltas de rompecabezas distintos e incompletos. Y yo las tomo, tratando de salvarme en su rescate, y las organizo meticulosa, como hace Pink en The wall con los restos de la habitación de hotel. Y sé, como él, que aquello tiene orden sólo para mí misma, que es ininteligible o despreciable para el resto, quienes son condescendientes, y también preclaros y luminosos al juzgar. Pero esto es todo lo que tengo: un desorden demasiado vulgar para tildarlo de caos. Un desgano demasiado simple que no puedo llamar problema, ni despropósito, ni nada. Me hago lenta en mi abulia, y escribo sin convicción, sin sorpresas, hasta acabar la tarea, marcar el último check in.

March 29th, 2008 by maria.ines.ekman | 1 Comentario »

Motor de búsqueda

landscape

La existencia como obra de arte nada tiene que ver con esa visión complaciente y adaptativa de las condiciones dadas que esconde la conformidad, cuando no el poder que otro ejerce sobre nosotros solapadamente, sino que consiste en todo lo contrario: poner voluntariamente en crisis esas condiciones. Una filosofía como arte de vivir, como técnica y tecnología del yo, implica una forma disímil con lo dado; implica, precisamente, poner en crisis los patrones que se nos dan. Por ejemplo la amistad: es peligrosa porque llevada al extremo es una agresión contra el patrón de la familia tradicional impuesta por los genes y no la elección propia; vivir la vida en términos de amistad y no de familia es otra forma de existencia que cuestiona lo que banalmente se interpreta como arte de vivir. Igualmente escandalosa resulta la apatía por valores como el deseo de reproducción o de trascendencia. Ejercer la voluntad de satisfacción individual, ególatra, egoísta nos lleva irremediablemente a debilitar la costra cultural que tienen los hechos puramente biológicos.

February 28th, 2008 by maria.ines.ekman | 1 Comentario »

Proceso

love

“Love is just… a four-letter word!!”

encontrar - gustar - seducir - enloquecer - apasionar - excitar - divertir - conocer - comprender - enamorar - continuar - acostumbrar - aburrir - encontrar - gustar - seducir - enloquecer - apasionar - excitar - mentir - descubrir - gritar - llorar -  decepcionar - abandonar - negar - aceptar - afirmar - esperar - encontrar - conocer - comprender - amar - continuar…

hopeless

“That´s the way it should have begun! But it´s hopeless!”

February 14th, 2008 by maria.ines.ekman | 1 Comentario »

Hoy afirmo:

  • Contra la noción de lagom sueca, lo suficiente a mí siempre me resulta insuficiente. ¿Será que soy propensa a la incomodidad emocional? ¿Cómo se explica entonces la cara boba feliz que paseo por los pasillos? El mismo día que afirmo en una discusión sobre Cortázar la imposibilidad de la felicidad absoluta y la desgracia del hiperestésico, me dejo poner calcomanías de estrellita en la cara, leo cuentos de fantasmas en las aulas, muero de risa con chistes malos y me asombro al final de la jornada de que me paguen por eso. La felicidad propia es un animal de bestiario que descubrimos en abstracto sólo al mezclar los rasgos de nuestras mascotas familiares.
  • A menos que hablen de sexo,  impliquen al interlocutor o se sea propenso al psicoanálisis, estoy segura de que a nadie le gusta escuchar las secuencias ilógicas de los sueños ajenos. Por tanto, el hecho de que te escuchen y exhalen onomatopeyas del tipo “ah”, “oh”, “y entonces…” durante el relato, lo considero el más encumbrado acto de decencia.
  • Perder en algo es de las peores cosas que pueden pasarme. No importa la envergadura del asunto; dado que mi inteligencia es proporcional a mi autoestima, al perder, pongamos, una partida de scrabble, también estoy perdiendo un 10% de mi coeficiente intelectual. Siempre seré peor persona después de perder en algo. Esto resulta absurdo, ridículo y terriblemente ególatra si no consideramos la contraparte: cuando gano, asciendo al menos cinco niveles en el círculo concéntrico del paradiso dantesco. Es decir, nadie sabe cómo comprendo a Snoopy cuando hace su berrinche en Wimblendon, y cuando baila frenético tras ganar la partida.
  • Los pequeños bocados que le doy a la comida, cambiar los canales por zappin, las secuencias lúdicas y los órdenes geométricos con que someto a las cosas están íntimamente relacionados con mi técnica infalible para armar un rompecabezas: método de ensayo y error, todas las posibles combinaciones, una a una. Es mayor la delicia del perfect match.

        Dixi.

February 13th, 2008 by maria.ines.ekman | Sin comentarios »

Lista 2

Una gran cantidad de personas creen que están pensando cuando simplemente están cambiando de lugar sus prejuicios.
Imre Kertész

A pesar de que el tema está trillado, a mí me sigue causando gracia y sorpresa la música del altiplano. Y no es que considere que Venezuela sea mejor en ese aspecto -lo digo porque comparto con vergüenza el gentilicio de Dulce María León, a.k.a La Leona, entre otros-; es que simplemente no logro descifrar ese elemento común que comparten la música peruana y la boliviana, algo que se extiende hacia el sur de Ecuador y el norte de Chile. No sólo no la entiendo, sino que la abomino. No soporto las cadencias, ese encadenamiento bizarro de acordes, los punteos de las arpas, la ingenua percusión electrónica, el temperamento equizofrénico alegre/triste/alegre/triste de una misma canción, ni hablar de las letras que encubren siempre un tufito reinvindicador del indígena americano que francamente me tiene harta. Es una música extraña, como si fuera compuesta a partir de una concepción melódica, armoniosa y rítmica oriental, china o japonesa, por no decir extraterrestre. Todo esto empeorado por el hecho insoslayable de que los intérpretes son todos horribles, condición acentuada quizá por la pésima calidad y gusto del video y la edición. Y explico esto antes de que me lo echen en cara otra vez: es el morbo lo que nos ha encaminado -somos legión, lo sé- no sólo a escuchar esta música, sino a mirar una y otra vez los videos montados en YouTube, a reirnos en familia, compartiendo racismos y clasismos, ignorando convenientemente los parecidos, dejando de lado el misterio epistémico que nos hace comprender ciertas cosas, eso que nos acerca tanto al objeto de nuestra burla. Me cuento entre las personas que han aprendido no sólo a vivir con la mayoría de sus prejuicios, sino también a valorarlos y disfrutarlos si cabe. Por eso aquí va mi segunda lista del blog: Top 5 de música altiplánica.

5.- Amapolita de Arahuay - Quiero brindar: Una confesión de alcohólicos anónimos de fondo rural. Resignada a beber debido al desamor, Amapolita (nombre artístico de Mariluz Quispicondor) recorre lo que parece ser un pueblo abandonado luciendo distintos ajuares (procedentes, presumo, de la versión peruana de Don Regalón-Dinosaurio) en cada corte de edición. Para recordar: los primeros planos de su rostro durante el larguísimo solo de arpa.

4.- Las chicas Terremoto del folklore - Que viva el amor (?): Cuatro chicas que encarnan la belleza agreste del Perú -bastante similar a la belleza de nuestra querida Dulce María León- cantan a coro “Somos tres, vas a ser papá y yo seré mamá, felices cantaremos, que viva el amor” con el mismo fondo bucólico del video de Amapolita, creo que el mismo pueblito ruinoso. Y me atrevería a decir que la voz en off que habla con acento de súplica es también la del buen tío de Wendy, la chiquita del folklore peruano. Para recordar: el pasito “sopa de caracol” de las cuatro chicas en fila india detrás del matorral.

3.- Delfín Quishpe - Torres gemelas: Obvio, no podía faltar. Un ecuatoriano llora al amor de su vida, quien, una vez lograda la titánica meta de emigrar al norte y conseguir un puesto gerencial en el World Trade Center, muere sepultada por los ataques terroristas del 11 de septiembre. El video tiene lo suyo: no sólo es el más tecnológico y futurista del conteo, sino que es el único que fue censurado por YouTube -presuntamente bajo coacción de la CIA- y vuelto a montar por aclamación popular -mi firma incluida-. Cuenta además con innumerables versiones hechas por sus fans. Para recordar: el grito desgarrador “Dios mío… jayúdameeeeeeeee”.

2.- Wendy Sulca - Mi tetita: Después de su éxito consagrado con Papito no me dejes, la ternurita del Perú vuelve con una canción dedicada a las tetas. Es decir, asume con gula su condición de mamífero mientras canta “Qué riiiica-rica mi tetita”. Dado que todas las melodías de las canciones de Wendy son iguales -una balada que revienta en fiesta altiplánica, el pitico que tiene en la garganta-, sólo hay que prestarle atención a las letras. El video: fondo rural, niños con moquillo, mujeres y cerdos amamantando a sus crías, ella con su trajecito típico y los bailarines de camiseta bailando con los brazos en alto. Para recordar: los jugueticos tipo David Lynch que abren el video, el niño o enano que baila a su lado, y la voz en off de su buen tío diciendo: “A los hombres de dieciocho para arriba también les gusta”.

1.- La tigresa de Oriente - Nuevo amanecer: De Producciones musicales “Éxito del mundo” nos llega este mensaje de amor, optimismo y paz. La tigresa tiene el puesto número uno en mi lista porque es la gran dama, La Toya Jackson de la cumbia peruana, además de ser de la tercera edad y osar vestirse como lo hace. Eso sí es transgresión y anarquía, queridos punketos. A ella sí parece que no le importase un pito lo que opina el resto del universo mientras dios le de un nuevo amanecer navegando en su curiara, junto a sus tigresitas que bailan en un parque nacional peruano cualquiera. No es lo barato del video, no son los bailes, ni siquiera el organillo pavoso de fondo; lo que hace especial a esta canción es lo absolutamente indescifrable de la melodía y el ritmo de los versos. No puedo decir otra cosa fuera de que me maravillan y asustan simultáneamente. La tigresa, con su traje de tigra que le aprieta las tetas y le saca cintura, con sus botas de patente, es como una abuela puta que se mete a cristiana de la noche a la mañana. Para recordar: el chamo que baila en licras negras y el saludo con garras del minuto 3:07.

February 11th, 2008 by maria.ines.ekman | 5 Comentarios »

Hungry as a wolf

 ina wolfy

February 10th, 2008 by maria.ines.ekman | Sin comentarios »

No pertenecer

Mi entrada para el concierto fue comprada en pre-venta, lo que resulta mucho pedir si consideramos que estuve a casi nada de no ir. La razón era, nada más y nada menos, el deber de cuidar a Gala; iba dejando caer sobre mis hombros siglos y siglos de responsabilidad para ingresar en una especie de empíreo de gratitud maternal eterna que, a fin de cuentas, la perra nunca lograría racionalizar. Por tanto renuncié a tiempo, justo para la compra de las entradas. Otra madre recibiría loas mientras yo me resignaba a mi justa condición de hija.

El asunto es que, camino del concierto, pasaremos la noche en Valencia. El plan inicial implicaba un rápido retorno Caracas-Mérida, dejando obviamente de lado a mi ciudad natal. Pero otra vez el empíreo de eterna gratitud materna -y paterna- nos insta a quedarnos unos días en Valencia. Y eso nadie, absolutamente nadie sabe lo que implica para Chj ni para mí. Porque la verdad es que, fuera de la familia, la ciudad nos resulta cada vez más bizarra e insoportable. La última vez que estuvimos fue para regresar con un carro nuevo a casa, y los días se nos fueron en trámites y conversa. Eso es lo único que me gusta de Valencia, en verdad, ponernos al día: en mi casa me levanto temprano para meterme en la cama de mis papás, como si no hubiese pasado el tiempo en absoluto, y hablar y hablar y hablar en la penumbra hasta que decidimos que es tiempo de desayunar. Pero el resto del día, de las cosas… La penúltima vez que fuimos fue la peor de todas, y ya referí algo de eso en un post de esa época. Recuerdo que fue casi traumático porque sencillamente no logré ubicarme en la brújula que dirigía a la ciudad. Odié cada cambio como un niño pequeño odia desprenderse de sus juguetes, es decir, con malcriadez: la ciudad excesivamente poblada, desbordada de carros, el mismo sambil de siempre, dando vueltas sobre el mismo eje de tiendas y caras. Ya ni siquiera sirve para pasar el calor, pues el acondicionador no se da abasto. En las bombas de gasolina de Valencia la gente se reúne a hacer vida social con ese mismo tonito de gozo resignado con el que se reunía -reúne?- en las cuatro avenidas. Las mujeres visten una especie de moda texana/tropical (shorts con botas y zapatillas, lo mismo da siempre y cuando lleven un absurdo sombrero) mientras los hombres siguen siendo los mismos reguetoneros/punketos de siempre: franelas o camisas tres tallas menos, gomina en el pelo, muñequera de cuero, cinturón rockstar, jeanes desteñidos o con innumerables bolsillos, los obligados converses, en fin, el ajuar pull&bear obligatorio. ¡Oh inexplicable sincretismo valenciano! Hablo, claro está, de una ciudad que conozco porque la habité durante casi toda mi vida, y puedo afirmar simplemente que es una ciudad que carece de estilo; es genérica, cuadriculada y chata con misteriosas ínfulas de superioridad.

Un día un amigo mexicano me pidió una lista de cosas a las que podría ir en Valencia. Voy a pasar tres días en tu ciudad, me dice. Pienso que tres días no es mucho tiempo, que la cosa no es titánica tampoco y lo asumo con buena actitud. Me siento a pensar, papel en mano: en el ámbito cultural, es casi seguro que no hay nada. Hace años ya de la Valencia con orquesta sinfónica, y ni hablar de museos, galerías o afines. A menos que lo quisiera mandar al Ateneo desmantelado o a la Casa Paez. Y no, el centro de la ciudad es simplemente intolerable. No hay un casco histórico como tal, nunca lo hubo, pero ahora la plaza Bolívar se ufana de buhoneros y mendigos; el centro es zona roja, y creo que nadie de mi familia frecuenta la zona. A menos que mi amigo quisiera ir al Campo de Carabobo, absurda jornada para alguien como él, la ciudad no podía ofrecerle ningún rasgo histórico. Me fui a la noche y encontré un par de cosas, eso es innegable, pero tampoco le di seguridad alguna de que existieran, pues en Valencia los locales nocturnos, sean bares, discos o lounges, no duran más que un año o dos. De repente cambian de nombre, de muebles y de target, por lo que “el sitio de costumbre” es un eufemismo temporal. Pensé en lugares de la ciudad por donde podía transitar el mexicano con su cámara, atento a sorprender el alma de la ciudad en un gesto o en un rincón. Pues no se me ocurrió nada, salvo la Avenida Bolívar, que sigue siendo el eje, duélale a quien le duela, de esta alargada ciudad. Y bueno, tuve que decírselo: si quieres capturar el alma de la ciudad debes irte a la Av. Bolívar, donde encontrarás bancos y concesionarios de carros en su mayoría, más adelante la bomba con su ambiente social de tasca al aire libre, luego Mercanorte -donde verás como en un kaleidoscopio al arquetipo de la valenciana armada en maniquíes baratos- y Tijerazo -arquetipo de la casa valenciana- y sabrás como yo que esa, y no otra, es el alma de la ciudad. Creo que no me creyó del todo, hasta volver, claro, y darme la razón.

En mi casa el que solía ser mi cuarto de adolescencia, hace años que no lo es. Los perros de la casa de Chj murieron, y para los nuevos que los sustituyen somos una especie de visita. Una especie de visita extraña que aparece en las fotos de la casa, dirán los nuevos amigos de la familia. El trato con los amigos de siempre es distanciado, con la diplomacia que obliga el haber tenido un pasado común. Me siento extranjera en sus vidas y costumbres, con vergüenza de preguntar y de confirmar cosas, como si fuera una especie de dios omnisciente condenado a saberlo todo, pero resignado a no poder comunicarse. Así las conversaciones rondan una superficialidad que me enferma no por superficial, sino por lo que implica en medio de lazos que fueron tan profundos. Estoy resignada a esa diplomacia, y sé que las cosas deben cambiar, es lo más natural. Pero esos cambios no dejan de ser extraños. Tanto cambio no deja lugar siquiera a la nostalgia.

De esa penúltima visita nos trajimos a Gala. Ella también está condenada al gentilicio, a la no pertenencia, aunque no se percate de ello. En fin, fue lo mejor que pudo darnos la ciudad en estos tiempos de abandono.

February 9th, 2008 by maria.ines.ekman | Sin comentarios »

A positive attitude

 happy-happy-joy-joy

A positive attitude may not solve all your problems, but it will annoy enough people to make it worth the effort.
Herm Albright

January 26th, 2008 by maria.ines.ekman | 1 Comentario »